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OCTUBRE

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Coronavirus, el héroe es mi enemigo

Por Antonio Las Heras & Sandra Noemí Britos.


La situación mundial que atravesamos adquiere características tan inusuales que nos atrevemos a sostener que nunca antes, en toda la Historia de la Humanidad, las hubo similares. Esto puede parecer, a priori, excesivo. Mas buscaremos demostrar nuestra afirmación.
Hemos escuchado voces afirmando que, durante la Segunda Guerra Mundial – que se prolongó por varios años – millones de personas atravesaron tiempos como estos. ¿En verdad fue así? Nos parece que no. Los soldados podían abrazarse entre ellos, comer del mismo plato y beber del mismo vaso. Un par de días de licencia servían para ir a la cantina del pueblo, reunirse, cantar y – hasta – encontrar alguna dama con quien compartir esa noche. Los civiles seguían – tanto cómo les fuera posible – su vida cotidiana, angustiados a la espera del sonido de las sirenas que alertaban un pronto bombardeo, es verdad. Pero cuándo se reunían con familiares, amigos y vecinos podían darse la mano, abrazarse, manifestar sus afectos como siempre hicimos los humanos. El héroe que había defendido a su grupo del enemigo era vitoreado y, tal vez, hasta llevado en andas. Todos querían acercarse a esa persona para mostrarle su gratitud con besos, saludos de mano o fuertes abrazos. Las familias aguardaban a los demás integrantes del hogar para compartir la mesa, el cariño y los matrimonios acurrucarse en la cama.
Nada de eso sucede ahora.
Comencemos con el hecho – inimaginable hasta el presente – de que el héroe se convierte en un temible, potencial, enemigo. Y no nos estamos refiriendo exclusivamente a quienes – mostrando su condición humana más deleznable – colocan carteles en un edificio agrediendo al profesional médico o de enfermería que habita en él, exigiéndole que se vaya y no regrese más. O sea, esa persona que llega después de extenuantes horas de labor buscando llevar salud a otros – en verdad un acto heroico – es tomada por un temible enemigo capaz de esparcir la enfermedad, el sufrimiento y hasta la muerte.
Nos referimos también a lo que ocurre cuándo ese profesional, responsable de sus actos, llega al hogar. Él mismo comprende el peligro que implica su persona. Entonces, aún bajo el mismo techo familiar, decide mantenerse lejos de sus hijos, saludarlos a la distancia y dormir en otro sitio que no sea la cama donde lo hace su cónyuge. Tanto es así que, en muchos casos, profesionales de la salud decidieron vivir en otro sitio, lejos de la familia, de los seres queridos, de los amigos, de la gente que solían frecuentar. Su conducta responsable, digna, honorable y heroica los convierte en potenciales agentes de difusión de una enfermedad para la cual – hoy por hoy – carecemos de cura efectiva.
Como expresamos en las primeras líneas, estamos en una situación nunca antes vivida por la Humanidad. El coronavirus ha trastocado numerosas cosas; entre ellas, el hecho de que el héroe ahora sea el enemigo.
Ya que la cuarentena nos brinda tiempo extra, amerita reflexionar profundamente sobre esto.



Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social, filósofo y escritor. e mail: alasheras@hotmail.com
Sandra Noemí Britos es filósofa. E mail: sandrabritos@gmail.com



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